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Reseña: Yo, Violeta

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Mónica Echeverría:

Yo, Violeta, vida y pasión en primera persona

La profesora y connotada autora, Mónica Echeverría, registra la vida de Violeta Parra encarnándola. Es decir, desde primera persona asume la voz de esta universalmente reconocida investigadora, folclorista y artista visual, autora de Gracias a la vida. Abre los fuegos con la siguiente frase: “Sé que se han escrito varios libros sobre mí. Mis amigos lo han hecho, mis admiradores, investigadores, estudiantes y hasta mis propios hijos”. Todo muy cierto. Incluso sus hijos han escrito sobre la autora de Casamiento de Negros, quienes curiosamente no aparecen nombrados en este libro: ni Ángel, ni Isabel, por lo mismo, ellos no quedaron muy conformes con esta suerte de biografía y han armado cierta polémica por su no inclusión en la historia, a diferencia de Nicanor y Óscar Parra, ambos hermanos, de Violeta a quien Mónica Echeverría agradece en el libro y nombra en variadas ocasiones.

Para Mónica, el suicido de Violeta en 1967, dejó en silencio verdades que no deben permanecer en las sombras, por lo mismo se sintió llamada a devolverle la voz: “algunas cosas que eran muy importantes. Sobre ella misma, sobre su evolución”, ha declarado Echeverría en entrevistas. Ella sentencia con firmeza que la mayoría de lo expuesto debía ser dicho, lo que vuelve este libro un documento necesario para entender la apasionada vida de Violeta. Ágil y bien documentado, en todo lo que refiere a la cantautora y a muchos ámbitos emocionales, amorosos y profesionales de su quehacer. El texto se convierte en un aporte a la reconstrucción de esta vida, que mucho tiene de puzzle maldito y a su vez bendecido por la gracia de la creatividad total y el trabajo constante de una creadora infatigable.

Desfilan, además, en estas páginas otras personalidades del folclor chileno como Margot Loyola o Patricio Manns, quienes compartieron con Violeta en distintos momentos y circunstancias como parte de sus redes sociales. Violeta Parra aparece delineada en sus orígenes y convivencia con la pobreza extrema, asimismo como la Violeta folclorista, investigadora en profundidad de nuestras raíces y costumbres. Se describe como solía mimetizarse con los entornos que estudiaba, convirtiéndose en aprendiz y maestra indistintamente, dependiendo de la situación que enfrentara, siempre con ese carácter avasallador y algo de tristeza permanente que la caracterizaron como una personalidad algo bipolar.

Múltiples y diversos viajes en Chile y Europa caracterizaron su vida y desarrollo, ella con la misma curiosidad era capaz de recorrer nuestros campos más profundos, como los museos más famosos del mundo, como el Louvre en Francia, donde expuso sus trabajos en telar destacando como artista visual de trayectoria. Todos estos ingredientes de la vida de Violeta empujaron a la autora a indagar sobre los detalles de su biografía, después sintiéndose trasuntada y comprometida a transmitir cuanto había investigado en varios años de trabajo periodístico, como señaló en una entrevista en Radio Cooperativa, se lanzó a esta aventura en primera persona: “De repente sentí que ya estaba tan metida, era tan la Violeta, que necesitaba decir algunas cosas en primera persona. Porque hay cosas que no se pueden decir cuando las escribe otra”.

Interesantísima construcción de personaje en lo referido a las pasiones que movían a esta artista tan admirada en nuestros días y tan ignorada hace apenas algunas décadas. Su pasión la volvió una deidad creadora y en este libro su pasión a la vida y en el plano social la humanizan y acercan al lector no conocedor de los detalles de su vida.

Nombre: Yo, Violeta
Autor: Mónica Echeverría
País: Chile Año: 2010
Editorial: Plaza & Janes
Género: Literatura Chilena contemporánea

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