Tres libros de Béatrice Rodriguez

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Autor: Béatrice Rodriguez Año: 2009 Editorial: Libros del Zorro Rojo

Béatrice Rodriguez se gradúa de la Escuela de Artes Decorativas de Strasburgo con la firme idea de dedicarse a la ilustración de libros infantiles. Por sugerencia del director artístico de la editorial francesa Autrement se decide a narrar sin palabras.

De la sugerencia del editor nace una trilogía de libros sin texto, que en castellano encontramos en el catálogo de la editorial Libros del Zorro Rojo: El ladrón de gallinas (2009), en que descubrimos el comienzo del amor entre dos especies diferentes; La revancha del gallo (2011), protagonizada por un marido abandonado que busca darle un nuevo sentido a su vida; y Un día de pesca (2012), que nos presenta la vida cotidiana muy particular del zorro y la gallina.

El ladrón de gallinas es el primer libro de la trilogía y, hasta mucho después de escrito, el único que Beatrice pensaba hacer con estos personajes. Solo después de recorrer colegios presentando su obra, se dio cuenta de que los niños estaban muy curiosos por saber qué ocurrió con el zorro que secuestra a la gallina desde su casa. Todos creen que se la quiere comer -gallo junto a conejo y oso persiguen a zorro para que libere a su presa- para terminar descubriendo que no pensaba comérsela, sino enamorarla.

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La más fantasiosa de la saga es La revancha del gallo, en donde el trío de amigos se enfrenta a una tormenta y termina en una extraña isla con animales fantásticos y hongos luminosos. Este ambiente sirve para que el deprimido gallo se distraiga con una esfera misteriosa, de la que nace un pequeño dragón, que es el centro de atracción cuando vuelven a la granja, dejando en el olvido la pérdida de una de sus gallinas.

Por último, Un día de pesca comienza con un refrigerador vacío -gallina decidida a llenarlo, toma su caña de pescar y deja a zorro al cuidado del huevo-. Con este gesto la gallina va dejando atrás la convención de que el macho es el proveedor y vemos cómo se tiene que enfrentar a rudos escenarios para lograr llegar con un monstruo marino que sirva de comida. No observamos un zorro ofendido por tener que cuidar  a la cría, es más, podemos adivinar que es una labor de la que disfruta mucho. Cuando la gallina vuelve, encuentra el huevo quebrado sobre la mesa junto al sartén. ¿Qué sucedió?

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Para un lector enfrentarse a un libro sin palabras puede ser un proceso un tanto incómodo. Las imágenes no acompañan al texto, como suele suceder. Ahora lo son todo. Y por esto es esencial estar abiertos a la experiencia: el autor nos cuenta la historia en cada detalle, en el color, en el trazo, en los personajes principales, pero también en los secundarios. Son importantes los ambientes, la forma del libro y su materialidad. Los mismos que en una novela tradicional, pero ahora escrita solo con ilustraciones.

Gracias a la labor ilustrativa de esta autora, de trazo simple, cercano a lo que podría hacer un niño, con colores poco estridentes en escenarios llenos de naturaleza, asistimos a la narración de historias con temáticas profundas: el amor improbable entre dos seres, los vericuetos con que nos sorprende la vida o el cuestionamiento a los roles asignados históricamente a los géneros. Todo esto sin escribir ni una sola palabra.

[Reseña de: Óscar Sáez, director de Biblioteca Viva Egaña]