Rugendas

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Autor: Patricia Cerda Año: 2016 Editorial: Ediciones B

Rugendas es una novela cuya rigurosidad historiográfica se explica por la expertise de Patricia Cerda, su autora. La chilena radicada en Alemania es profesora de Historia, escritora e investigadora, saberes que la han llevado a descubrir tesoros patrimoniales como las epístolas entre Mauricio Rugendas y Carmen Arriagada.

Mauricio Rugendas, el Moro, es conocido en la cultura popular como la persona que pintó y retrató la sociedad chilena del siglo XIX. Junto a Claudio Gay -ambos dibujantes- plasmaron en el papel diferentes dimensiones y paisajes de nuestro territorio. El artista alemán fue un romántico que llegó al Chile de Diego Portales luego de una complicada estadía en México. Arribó en Valparaíso, relacionándose con lo más selecto de la elite de la joven república para desarrollar su carrera profesional.

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Retrato de Carmen Arriagada.

Patricia Cerda logra reconstruir la historia de un país convulsionado por las continuas guerras civiles y las pasiones políticas en las que sus personajes se desenvuelven humanamente, dejando de manifiesto en cada tertulia, la forma en que concebían a los distintos sujetos – mujeres e indígenas – que componen la sociedad. Muchos de ellos resplandecen en la historia tradicional, sin embargo en esta novela, los notables están lejos de brillar.

Quien lea la novela Rugendas indagará en la intimidad del pintor y verá alimentado su  imaginario sobre un hombre apasionado e itinerante. A través de sus cartas se respira la personalidad de un sujeto inquieto, actitud que lo trasladará de Valparaíso a Santiago para obtener el salvoconducto presidencial con destino al sur y lograr así observar de primera fuente a los temidos indios de la frontera. Sin embargo, en ese viaje conocería el amor y desamor en su Carmela, la señora Carmen Arriagada de Gutike.

En 235 cartas se evidencia la pasión y melancolía de una dama connotada de la elite pipiola y que vivía, por su condición de mujer, emplazada en el espacio privado. Algunas de esas misivas expresan su miedo a ser descubierta por el vaivén de emociones alegres que el pintor produce en el interior de una mujer comprometida, lo que lleva a nuestra dama a crear un lenguaje personal y diversas estrategias, como el intercambio de libros, para no dejar de comunicarse con el Moro. Si bien parece contradictorio, el progresismo y emancipación de los patriotas no fue suficiente para desarrollar el derecho a la autodeterminación –emocional, física y económica –  de  las mujeres del siglo XIX, quienes vivían aún bajo la dominación masculina dentro de sus latifundios.

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Patricia Cerda.

Rugendas no es una biografía del pintor, es una novela histórica que nos muestra a una mujer en la lucha contra sus miedos, los que triunfan separándola de nuestro artista. Sin embargo, Carmen se sobrepone y alcanza una transformación evidenciada en sus cartas, en las que se lee primero una pasión y melancolía que describen su desdichado matrimonio y, posteriormente su irrupción en la opinión pública en los agitados años de la Sociedad de la Igualdad. Vemos entonces que su material epistolar ya no se refiere a romances y desamores, sino que a su apreciación ideológica del Chile de esos años. Arriagada (ya no de Gutike) una de las figuras más cultas de su tiempo, representa la liberación y empoderamiento de la mujer moderna, autónoma y con una opinión política formada.

Quien lea Rugendas hasta el final comprenderá que el Moro fue único en su estilo en retratar la idiosincrasia chilena en el lienzo, pero más importante aún, es el devenir de Carmen que podría identificar a algunas y ser ejemplo para todas. El lector agudo entenderá por qué ella hoy es reivindicada por la nueva historia y por la autora de este libro como una de las escritoras chilenas pioneras del género epistolar, cuyo material es el retrato hablado del amor y de la femineidad del siglo XIX en un principio, pero luego hacia el final, es el reflejo de una dama que supo instalar su opinión en el espacio público a favor de los nuevos aires políticos y revolucionarios de la mitad del siglo XIX, una personalidad sobresaliente para las mujeres de su época.

[Reseña de: Yasna Sagredo, mediadora de lectura de Biblioteca Viva Tobalaba]