Mientras no tengamos rostro

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Autor: C. S. Lewis Año: 1996 Editorial: Editorial Andrés Bello

C. S. Lewis recrea el mito de Psique y Cupido en una historia localizada en la ficticia ciudad de Gloma, donde crecen tres hermanas, hijas de un rey detestable. Orual, la mayor, lleva la cruz de ser sumamente fea. La segunda es una joven intrigante y vanidosa, Redival. La tercera es la belleza y virtud en persona, Psique.

Mientras no tengamos rostro, publicada originalmente en 1955, se presenta como un diario de vida que, para el lector, comienza durante los últimos años de Orual, que se ha convertido en reina de Gloma y que antes de fallecer quiere dejar estampada su querella contra los dioses. Psique, su amada hermana, se ha perdido y los dioses han tenido la culpa. ¿O ha sido responsabilidad de ella? Entre estas preguntas se desarrolla la narración.

Las niñas, sin madre, son educadas por un esclavo griego: El Zorro, quien les enseña la racionalidad, mientras toda Gloma es pagana e “irracional”, tanto que Psique es ofrecida como sacrificio a los dioses y es abandonada en la Montaña Gris para ser desposada por el Dios de la Montaña. Orual, que ha criado a su hermana con amor y esmero, trama un plan para rescatarla después del sacrificio, pero cuando la encuentra le parece que Psique ha enloquecido, pues ella realmente cree que es la esposa de un supuesto Dios. Tratando de salvarla, Orual la insta a que pruebe a su Dios, iluminándolo con una lámpara durante la noche para verle la cara.

Psique reanimada por el beso del amor (1973), A. Canova.

Psique reanimada por el beso del amor (1973), A. Canova.

Cuando el Dios de la Montaña descubre la traición, Psique es inmediatamente desterrada, condenada a vagar y a realizar penosas pruebas para poder volver a casa. Orual, en tanto, sigue su vida buscando a su hermana. Se convierte en reina guerrera, escondiendo su terrible fealdad  detrás de un velo. También se enamora sin ser correspondida, ve morir a los que ama y no deja de buscar. Incluso algunas noches le parece escuchar a su pequeña Psique llorar en la lejanía.

Hacia el final de sus días, Orual descubre entre otras cosas, que el amor puede ser en gran parte egoísmo y que quizás ella era tan envidiosa como su otra hermana. Quizás su querella contra los dioses era ridícula y tal vez sí vio al Dios de la Montaña y prefirió no creer, quizás ella sea Psique y Psique sea ella. Con estos descubrimientos, Orual por fin cierra el círculo dándole sentido a su vida, comprendiendo que los dioses no hablan en las palabras que les exigimos aunque siempre estén hablando, y que no podemos verles con claridad mientras nosotros no tengamos rostro.

Así, en apariencia, este libro es un relato fantástico más de Lewis. Sin embargo, conforme avanzamos en la lectura, para nosotros se convierte en un fino análisis sicológico acerca de la naturaleza del mundo espiritual y, para el autor, apologista cristiano, de lo inútil que es pedirle a Dios pruebas concretas de su existencia. El autor sabe darle cuerpo a una voz femenina potente, con una historia que se revela poco a poco como reflejo del alma humana y continuidad a una historia de vida que va desde la niñez a la muerte. Bajo la pluma de Lewis es un relato entretenido, evocador de lugares, rico en detalles de sus personajes y con textos memorables:

“Soy vieja ya y la ira de los dioses no me inquieta demasiado. No tengo ni esposo ni hijo ni un amigo siquiera a quien puedan hacer daño. […] Libre, pues, de temor, voy a escribir en este libro lo que nadie en posesión de la felicidad se atrevería a escribir. Acusaré a los dioses; especialmente al dios que habita la Montaña Gris. Voy a contar, en fin, desde el principio, todo lo que me ha hecho, como si expusiera mis cargos ante un juez […]”.

[Reseña por: María Ximena Silva, mediadora de lectura de Biblioteca Viva Vespucio]