Luna caliente

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Autor: Mempo Giardinelli Año: 2015 Editorial: LOM Ediciones

“Sabía que iba a pasar; lo supo en cuanto la vio. Hacía muchos años que no volvía al Chaco y en medio de tantas emociones por los reencuentros, Araceli fue un descubrimiento” Luna caliente (1983)

Giardinelli juega con el suspenso, con la investigación policial de un caso sin resolver y con la luna que se sitúa como la mejor espectadora, que bien podría ser, la narradora de esta historia. Es una novela breve, entretenida, con mucha acción y sensualidad, una historia sobre asesinatos y sexo

Dos personajes  nos envolverán en esta historia: Araceli de 13 años y Ramiro de 32. ¿Cómo se conocen? En una cena en casa de Araceli. Los días son calurosos, sobretodo esa noche en las afueras de Resistencia, localidad argentina situada al norte del país. El padre de la chica invita a Ramiro, hijo de un gran amigo, quien ha vuelto de estudios doctorales en Europa. De aquí en adelante comienza la acción y la pornografía. La narración se vuelve más candente, y como anuncia el título, se vuelve húmeda y apasionante. La pornografía se genera desde lo perverso, deviene en más crueldad una y otra vez, y más crueldad una y otra vez.

Se obsesiona con Araceli, quien no deja de insinuarle con la mirada. La cena acaba, Ramiro debe irse, pero no puede, su vehículo falla y lo invitan a pernoctar por esa noche. No puede dormir porque está “acalorado”. Se levanta para dar una vuelta que le permita conciliar el sueño, pero la puerta de la habitación de la niña está semiabierta y se detiene a mirar: “Araceli estaba con los ojos cerrados, de cara a la ventana y a la luna. Semidesnuda, sólo una brevísima tanga apretaba sus caderas delgadas (…). Ramiro se quedó quieto, en la puerta, contemplándola, azorado entre tanta belleza; respiraba por la boca (…) y enseguida reconoció la erección paulatina e irreversible (…). Ella se despertó fácilmente de un sueño intranquilo. Hizo un movimiento, sus pechitos se zafaron de la cobertura de sus brazos, y se acostó boca arriba. (…) Él se acercó lentamente hacia la cama y se sentó”. Habría que ser inocente para creer que luego de esta escena no hay sexo. La pornografía es transgresión de la ley, es literatura del exceso, en una sociedad sin ley que atacar la pornografía no existe y crea su propia legalidad. Sin leyes no hay crímenes, por lo tanto son los crímenes los que desatan la violencia, trastocado por el deseo irresistible encarnado en una niña de trece años, Ramiro deviene en monstruo. De ahí en más la novela se torna compleja y con giros constantes.

Siempre supo lo que iba a pasar, y la novela lo cuenta poco a poco. Ramiro se ve envuelto en crímenes y obsesiones con una luna que lo observa, lo enjuicia y perturba. El regreso a lo más carnal de Latinoamérica es representado en esta novela, Araceli aparece en cada momento, porque ha vuelto a Resistencia, ha vuelto a Argentina, una Argentina de dictadura, de violencia y violaciones, donde los muertos desaparecidos aparecen enrostrados día a día y noche tras noche, tal como a Ramiro le aparece en todo momento, Araceli.

[Reseña de: Camilo Bravo, mediador de lectura de Biblioteca Viva Trébol]