La invención de la naturaleza

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Autor: Andrea Wulf Año: 2017 Editorial: Penguin Random House

Andrea Wulf nos sorprende este año con una magna investigación sobre el científico alemán Alexander von Humboldt. Su libro La invención de la naturaleza realza al naturista alemán y le devuelve su lugar en la base de las ciencias actuales.

En forma de biografía, el libro responde a la pregunta «¿Quién fue –es– Alexander Humboldt?». Seguro todos lo recordamos, no de muy buena manera, cada verano en nuestras vacaciones playeras, con más de 30° C, pero con un mar que congela… ¡Ah! Ahí está, es la corriente fría de Humboldt. En su contraparte, de mejor forma también lo asociamos a los adorables pingüinos de Humboldt, pero eso no es más que la punta del iceberg en su contribución a las ciencias y el entendimiento del mundo que vivimos.

Naturista, geólogo, botánico, geógrafo, son solo algunos de los ámbitos en los que se destacó Alexander von Humboldt. Pero hacer aquí revisión de sus innumerables y relevantes aportes científicos no tiene sentido, pues para eso están las más de 400 páginas de libro, y las más de 100 de bibliografía que dan cuenta del esmero en la investigación por parte la su autora.

Lo que he de destacar en la labor de Alexander, es desde dónde se han realizado estas contribuciones. Lo situamos en un mundo completamente polarizado por la guerra y los imperios colonialistas, donde se descubría a un otro supuestamente inferior debido a la diferencia cultural. En los albores del proceso mental que fue coronado tiempo después con la teoría de la evolución de las especies de Darwin, la que debido a una equivocada lectura sentó –injustamente– las bases del evolucionismo social, donde una sociedad podía situarse por sobre otra. Una relación de subyugados considerada natural, pero no para Humboldt.

Alexander von Humboldt por Joseph Karl Stieler

Alexander von Humboldt por Joseph Karl Stieler

En su visita por América, su primer impacto se lo llevó la venta de esclavos, desde entonces se declaró antiesclavista y profesó abiertamente la abolición de la esclavitud. Pronto agregó a su discurso la tala indiscriminada de árboles del Amazonas y la erosión de los suelos por sobrecultivos, suma futura que provocaría un inevitable cambio climático, pronosticando la destrucción de la naturaleza de mano del hombre. Pero sobre todas las cosas, Humboldt fue el emisario que América necesitaba, el único que se dedicó, como pudo, a limpiar la imagen que existía en Europa sobre los americanos, pues para fascinación del mundo europeo, el nuevo continente no era una pocilga, hedionda, sucia, llena de criaturas incivilizada que caminaban en cuatro patas, una mezcla de humanos y monos.

La revolución científica de Humboldt llevó a entender la naturaleza como un complejo unido y relacionado, no como un hecho aislado. Incluía no solo la apreciación estética (a veces poética) de la naturaleza, sino también al humano y la civilización que lo habitaba y cómo este es capaz de producir cambios en ella. Esta nueva visión del mundo como un ser vivo, Naturgemälde, cambió poco a poco  las ciencias e inspiró a toda una generación de científicos a incursionar en nuevos terrenos antes de juzgar lo desconocido. También ayudó a la profesionalización del naturalista y a inmiscuir a la naturaleza en diferentes ámbitos artísticos. De esta manera, podemos decir que Humboldt es la madre de las revoluciones paradigmáticas, pues él es el Fausto de Goethe, el guía de Darwin e incluso la Revolución de Simón Bolívar, presagio de la independencia  de Latinoamérica.

[Reseña por: Angélica Rocha, mediadora de lectura Biblioteca Viva Norte]